Las Oreiro Boutique!!!

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Las Oreiro Boutique!!!

Mensaje  Admin el Vie Abr 11, 2008 9:30 pm



Natalia Oreiro
Del hit discográfico a la telenovela con más rating. De la conquista de mercados lejanos, como Rusia e Israel, donde la idolatran, al barrio de Palermo sin escalas, para debutar en el mundo de la moda con la tienda que abrió junto a su hermana Adriana. Así son la vida y la carrera de esta chica que, más allá de una vocecita infantil, toma decisiones con el empuje de un ventarrón y vive el éxito como quiere.


Sea cual fuere el tema del que está hablando –salvar a las ballenas, su próximo disco, sus recuerdos infantiles o algo que la enoja–, Natalia Oreiro siempre suena naïve. Es verborrágica pero tiene una voz tan aniñada que parece frágil. Y también es un torbellino de energía y simpatía. Así vive la vida esta mujer de casi 31 años –los cumple el próximo 19 de mayo–, que lleva dos tercios de su vida de exposición mediática y una carrera internacional como cantante y actriz. A fines del año pasado debutó como empresaria en el mundo de la moda con su hermana mayor y diseñadora de indumentaria, Adriana, con la marca Las Oreiro, proyecto al que dedica casi todo su tiempo en estos días, además de su militancia ecologista que la tiene como conductora de Recurso Natural, un programa en Canal 7. Además espera cerrar un contrato para un filme al mando de un director extranjero, y del que por cábala no quiere decir palabra.

–Si te va bárbaro haciendo telenovelas, ¿por qué te pusiste a diseñar ropa?
–Por muchas razones. Cuando yo tenía 12 años y Adri 16, juntas, empezamos a estudiar corte y confección. Y desde ese momento, mientras vestíamos a las muñecas, empezamos a soñar con tener algún día nuestra propia casa de ropa. Para mí, Las Oreiro surgió de una gran necesidad de volver a tener cerca a mi familia. Yo me fui de mi casa para venir a Buenos Aires a los 16 años. Desde ese momento, salvo para las fiestas, tuve prácticamente una relación telefónica con mi hermana y mis padres. Y con este proyecto me reencontré con Adriana.

–¿Sos fanática de la moda?
–Me encanta la moda, pero no soy muy seguidora de las tendencias. Es más, acabamos de volver de Nueva York y miramos las grandes casas, pero sobre todo observamos la moda de la calle. Lo que la gente usa realmente. Eso me parece mucho más interesante y más vanguardista que ponerse el último diseño de una marca. Tener plata y comprarte lo que se usa puede estar bueno si te gusta, pero es lo menos creativo.

–¿Qué propone Las Oreiro?
–Hago ropa para mujeres reales y con curvas, como yo. Son diseños muy femeninos y sexies, pero también divertidos, de mucho color y de telas diferentes. Es ropa para mujeres atrevidas y con personalidad.

–Toda una apuesta en estos tiempos de híper delgadez.
–Nuestras clientas son mujeres reales, no de pasarela. Mi hermana siempre me dice: “Nuestras clientas son culonas, como vos”. De hecho, tuve muchos problemas en elegir las modelos para el desfile ¡porque a la mayoría les quedaba grande el talle 1! Además, puse una chocolatería adentro (¡así tengo la cara!) porque yo promuevo que para ser feliz hay que darse los gustos, así que imaginate que no podría diseñar para una mujer de 45 kilos porque sería ridículo, contradictorio y porque, básicamente, la moda de la extrema delgadez me parece poco saludable.

–Estás por cumplir 31 años, ¿todo sigue igual o pasaste por el típico balance crítico de los 30?
–No soy de hacer balances porque me parece que uno, cada día según el humor que tiene, hace un balance distinto. Yo soy ciclotímica: hoy, por ejemplo, vería todo lo positivo y mañana todo lo negativo. Ese “Regreso a Saturno”, como lo llamo yo al planteo de quién soy y adónde voy, lo tuve a los 27. Pero, todavía, no sé quién soy y creo que no lo voy a saber nunca. Uno está toda la vida preguntándoselo y de eso se trata. Sé qué es lo que quiero y las cosas con las que no transo. Pero también cambio de opinión muy seguido, y eso es parte de crecer y madurar. Lo profesional es una búsqueda constante. Uno va haciendo y deshaciendo y está bien que sea así. Lo constante es lo que soy puertas adentro, con mi familia, con mis amigos, con mi marido.

–¿Podrías vivir sin televisión?
–Perfectamente. Todos los artistas somos egocéntricos, nos gusta la exposición, que nos quieran y nos idolatren. Pero no necesito estar todo el tiempo en el frente. Disfruto mucho de hacer un programa exitoso y de la popularidad que te da, pero cuando lo hago, siento fobia porque me gusta salir tranquila a andar en bicicleta. Y cuando estás muy expuesto, eso se hace más difícil.

–El día de la inauguración de Las Oreiro había chicas llorando en la puerta. ¿Qué sentís cuando te pasa eso?
–Es muy fuerte y me cuesta entenderlo porque no estoy en sus zapatos. Si puedo, trato de abrazarlas y de hacerles sentir que soy una persona normal para desdramatizar la situación.

–¿Y qué pasa con el ego?
–Es fácil dejar que tu ego crezca porque las demostraciones de fanatismo son inmensas. Yo recibo miles de cartas de todo el mundo y me han pasado cosas increíbles en países como Rusia e Israel. Pero trato de tomármelo con mucha naturalidad y de no hacerme cargo del lugar en el que me ponen. Lo miro con sorpresa, con gratitud pero nada más.

–¿No sos una estrella?
–No. Eso te aleja del mundo real, del de tu familia, de tus amigos, de tu pareja. Y esas cosas son las que más me gustan y que cada día quiero que me gusten más: arreglar el jardín de mi casa, bordarme un jean, ir al cumpleaños de mi ahijada a Uruguay y estar con todas las amigas de mi hermana, tirada en el pasto charlando. Si te creés “la estrella” todo eso sería imposible.

–Algún capricho debés tener…
–¡Tengo un montón! Cuando me voy de viaje me llevo todo lo que tengo, valijas y valijas llenas de ropa, maquillaje y todo. Me gusta verme bien y estar súper producida para las fotos. Soy muy obsesiva con mi imagen. Me encanta que me peinen, me hagan las uñas, todo eso. Pero no soy caprichosa ni conflictiva para trabajar. Cero diva en ese sentido… No sé, ¡que digan ellos!

(Ellos son los peluqueros Sergio Lamensa y Margarita Porto, que la acompañan y asisten hace años y cuentan anécdotas, como cuando se le ocurrió oscurecerse el pelo a las dos de la mañana para la producción de Para Ti. Sergio cuenta –y Natalia se divierte–: “O me acuerdo del día en que tenía que cantar con Raffaella Carrà: se compró un vestido de D&G y se pasó toda la noche bordándolo porque lo quería así”).

–Pero ¿no te ponés loca y empezás a dar órdenes?
–No, me la complico yo sola. Y cuando le pido algo a otra persona lo hago con respeto. Hay gente que para sentirse importante quiere que la traten distinto, pero yo me siento mal si me tratan distinto. Por ejemplo, yo vine hoy sola cargando la ropa para la producción y cuando no podía cargarla pedí ayuda. La cosa del séquito de asistentes que corren detrás de la diva no es lo mío. Cada una de las personas con las que trabajo se dedican a esto, tienen su trabajo, son los mejores en lo que hacen y yo los llamo cuando necesito su ayuda. Pero no trabajan todo el día a mi disposición.
Ahora acota Margarita: “Una vez tenía que ir al programa de Mirtha Legrand y no había forma de sacarla de la ducha. Yo transpiraba…”.

–Eso no está bien para una militante ecologista.
–Ahora soy mucho más consciente con el uso del agua así que me baño rápido. Soy la primera en aplicar en casa todo lo que intento difundir, en separar toda la basura, en darle el cartón al cartonero para que recicle.

–Además no comés carne.
–No como carnes ni uso pieles.

–Pero ¡usás cuero!
(Antes de terminar de escuchar la pregunta ya empieza a justificarse) –Sí, pero porque acá se usa la carne para comer, entonces queda el cuero. No se mata a los animales para hacer camperas. Además, no hay buenos cueros sintéticos en la Argentina.

–También participás en la campaña de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) contra la trata de personas.
–Sí. Cuando empezamos con Las Oreiro lo primero que le dije a Adriana es que teníamos que hacer todo más que bien. Si una se compromete con una causa tiene que dar el ejemplo. Si no, es ridículo y hasta vergonzoso. Yo nunca me compraría un producto que sé que se hace a costa de la explotación de una persona. Y me parece que es importante que, por nuestra popularidad, quienes tenemos la posibilidad de llegar masivamente a la gente, la usemos no sólo para promocionar nuestros proyectos personales.

–¿Está la maternidad entre los proyectos para 2008?
(Risas) –No, no creo. Ser madre es un deseo, pero no del presente. La verdad es que no tengo idea de cuándo la vida me sorprenderá con eso. No lo programo, no te puedo decir cuándo será. Además nunca le di bola a los mandatos de casamiento ni de hijos, así que nada para anunciar.

–¿Los 50 años de Ricardo Mollo (su marido) no pesan?
–Habría que preguntárselo a él. Pero ya tiene dos hijas, no creo que tenga la necesidad.

–¿Y por dónde pasan la felicidad y los sueños hoy?
–Por despertarme y tener cosas para hacer que son las que yo elegí sin que nadie haya decidido por mí. Siempre traté de correrme de lo que la gente esperaba o quería que hiciera. Si un año hago una novela exitosa nadie espera que el que viene me ponga una casa de ropa, sino que haga otra novela. Pero no: me pongo la casa de ropa, me gasto toda la plata que gané en esa novela y no tengo ni idea de cómo me va a ir. Eso es lo que me hace feliz y lo que espero poder seguir haciendo. Me gusta hacer cosas que me generen un desafío y no seguir el camino más cómodo y seguro. Quiero seguir siendo yo, con todo lo que eso implica.

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Re: Las Oreiro Boutique!!!

Mensaje  bordonabafan15 el Sáb Abr 12, 2008 12:03 am

Mil gracias x la nota y las fotos. Naty luce espectacular en las fotos.
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